"No puedo enamorarme de usted, por que no me conviene...
Me lo quiero comer pero no me conviene..."
Sólo se necesita una noche de luna, pero de luna turbia: una de esas noches cuando las brujas tiemblan por temor a los hombres.
Te veía distante, bajo la profundidad de tu mirar, que se extendía en el absoluto.
Tibio, con tu frente encendida en una memoria distante, flotando con mí ser; ahogado entre los labios de este alejamiento, que amaba las horas del pasado.
Creí que te vería; que tu piel declinaría nuevamente en mis entrañas, como una nube de besos enredada por mi cuello; pero ya ves, el futuro se hizo trizas dentro y fuera de mis manos.
Y en el espejo de tu lago me solté, como una estrella flotando en las hojitas de tu cuerpo; dulce limón albergado en mis sentidos, que se hunde agitado, en el espiral de los recuerdos.
No estás; nada pesqué de ti en estas horas; solo vaciar el túnel de la ausencia, en el indescifrable mundo de las aguas.
Los besos no son contratos, ni regalos, ni promesas,...
Escuche el crujir de una rama y acelere mi paso, pero ya no estabas.
Tenía la agobiante claridad de que esto había sucedido antes;
no se cuantas veces más; ya no podía recordar.
¿Quién serás?
¿Dónde estarás?
Quizás al final de esta delgada hebra de lana.
No sé.
Entre tantos pasillos y recodos solo puedo recordar que te quiero, y que mientras más distante estás más te siento a mi lado.


Tus entradas, tus títulos, tus todos. Adoro tu blog, y como me identifico con esta entrada. Sigue así preciosa :)
ResponderEliminarUn saludo.