viernes, 21 de octubre de 2011

Me contaron que a los peces no les importa ser pescados, pues tienen la sangre fría y no sienten dolor. Pero no fue un pez el que me lo contó.




Quisiera ser un pez para tocar mi nariz en tu pecera y 
hacer burbujas de amor por donde quiera.
Pasar la noche entera mojado en ti. 
Un pez para bordar de corales tu cintura y 
hacer siluetas de amor bajo la luna. 
Saciar esta locura mojado en ti...

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